Universidad Nacional Autónoma de México.

"Por mi raza hablará el espíritu".

Llenas de maravillas se nos dice que hay en las historias viejas de héroes dignos de alabanza, de dificultades graves de alegría y de fiesta, de llanto y de lamentos de la lucha de guerreros valientes, que ahora tú puedes oír las maravillas dichas.”

=El Cantar de los Nibelungos=



Mito, historia, literatura: El Cantar de los Nibelungos, pone en evidencia la necesidad humana de vincularse al tiempo, de transcender la muerte y de instaurar la memoria. Se trata de un paradigma que es, simultáneamente, una manifestación lúdica y una posibilidad religiosa capaz de generar rituales y liturgias: el juego se quiebra en ritual en el momento en que un niño nombra solemnemente -caballero- a su compañero con un palo de escoba convertido en espada; la ficción se transforma en realidad mediante las vivencias lúdicas y adquiere facultades fundadoras.

El Cantar de los Nibelungos, es también una escatología; a través de él podemos identificarnos con los muertos y participar de tiempos pasados, tiempos en que Atila era el azote de Europa; tiempos en que las personas se congregaban alrededor del fuego, no sólo para defenderse del frío y compartir los alimentos, sino también, para nutrir el espíritu y generar complicidades recordando las hazañas de sus héroes a través de los relatos y los cantos propios orales.

A la par que del florecimiento cultural europeo, entre los siglos XII y XIII, floreció en el Occidente del continente un tipo de poemas denominados Cantares de Gesta o Epopeyas Heroicas. Los representantes más emblemáticos de este género son el Cantar de Roldán franco, el Cantar de Mío Cid castellano y el Cantar de los Nibelungos germano. Estas tres obras poseen una maestría que demuestra la depuración alcanzada por un género del que apenas existen antecedentes medievales.

De manera análoga a su mérito literario, los cantares de gesta alcanzaron gran popularidad en su tiempo, derivando en algunos casos en subgéneros tan exitosos como el romance castellano o las narraciones alemanas en torno al ciclo de Teodorico.

De entre las distintas lecturas que cabe hacer del Cantar de los Nibelungos, una de ellas es la que interpreta la obra como un lamento frente al horror de una guerra fratricida. En el planteamiento trágico del poema, el odio termina imponiéndose a la diplomacia y conduce a la extinción de la aristocracia de todo un pueblo. El desenlace habría de resultar tan descorazonador, que se redactó una versión suavizada (el manuscrito *C), e incluso se llegó a escribir una continuación más acorde con la compasión cristiana (Diu klage).

Ciertamente, los versos finales de la obra no dejan lugar a dudas sobre la magnitud del cataclismo: lo que debía haber sido una fiesta se tornó en algo aciago, el amor mudó en pesadumbre, y los ‘grandes honores’ (es decir, la nobleza que portaba esa dignidad) yacían muertos.

Pese a todo ello, la épica heroica de la plena Edad Media, ofrece una serie de peculiaridades que la diferencian de otras manifestaciones escritas coetáneas a la vez que plantea numerosos interrogantes de difícil solución, particularmente lo referente a la historicidad y apego a la realidad de sus personajes.

Protagonistas y antagonistas

Para comenzar, es necesario conocer la trama central del Cantar de los Nibelungos, para así diferenciar a los personajes, sus acciones y la influencia que ejercen dentro de toda la trama.

Divida en dos partes, la trama de este cantar de gesta se conforma por la leyenda de Sigfrido (Siegfried) y la venganza de Krimilda (Kriemhild].

 


 

Sigfried slaying the dragon fafner

Paul berenson

El héroe del Cantar de los nibelungos es Sigfrido (Sigurd en los téxtos nórdicos), un guerrero alemán. Se inician las empresas de Sigfrido cuando bañándose en la sangre del dragón Fafnir al que había matado, consigue la invulnerabilidad de todo su cuerpo, menos en una parte de la espalda en que una hoja de tilo impidió que la sangre tocara su piel. Después, consigue el tesoro de los Nibelungos y otros bienes, entre los que se encuentran una capa que proporciona invisibilidad, al derrotar a estos reyes enanos.

 

Posteriormente en la ciudad de Worms, la capital de Burgundia, Sigfrido conoció a Krimilda, hermana del rey Gunther, con quien decidió casarse. El rey accedió a cambio de su ayuda para derrotar a Brunilda, reina de Islandia, que poseía poderes mágicos y que se casaría con quien lograra vencerla en combate.

 

Sigfrido y Gunther viajaron a Islandia con el manto que los hacía invisibles. Sigfrido derrotó a Brunilda en una lucha cuerpo a cuerpo, oculto bajo su capa de invisibilidad. Esta, creyendo que el triunfador había sido Gunther, se casó con él. A su vez, Sigfrido se unió a Krimilda.

Más adelante, Hagen, un astuto y perverso consejero de Gunther, lo convenció de que Sigfrido era considerado por todos superior a él.  A la vez, surge la enemistad entre Brunilda y Krimilda, cuando se descubre la treta entre Sigfrido y Gunter, por lo que la primera decide vengarse a través de Hagen, un caballero de la corte de Gunther que desea poseer el tesoro nibelungo de Sigfrido. Y lo hace a traición, ya que averigua por Krimilda cuál es el punto débil de Sigfrido: donde la sangre de Fafner no había tocado el cuerpo de Sigfrido. Así, por orden de Brunilda, Hagen asesinó a Sigfrido durante una cacería real. Brunilda, a pesar de que su plan se ha concretado, siente enorme tristeza ante la pérdida de Sigfrido, hombre al que amaba, así que termina por suicidarse.

 

Krimilda juró vengar la muerte de su esposo, pero no tenía ningún poder, porque Hagen se apoderó del tesoro de los nibelungos heredado por ella. Hagen escondió el tesoro en un lugar secreto del río Rhin.

La segunda parte tiene lugar trece años más tarde, con Krimilda casada con Atila, rey de los hunos. Cuando concibe a su hijo, Krimilda pide a su hermano Gunther y el resto de miembros de la Corte que vayan a visitarla. Hagen intuye que puede tratarse de una trampa y, durante el banquete, toma en brazos al hijo de Atila y Krimilda. Cuando los guerreros hunos entran en la sala y empiezan a matar a los hombres de Gunther, Hagen mata al hijo de Krimilda. Ella interroga a Hagen sobre el paradero del tesoro de los nibelungos, pero ante la negativa de Hagen de develar el lugar secreto, ésta se arma con la antigua espada de Sigfrido, y mata tanto a Gunther como a Hagen.

Gunther manda a Hagen que oculte el tesoro en el Rin.

Pintura de Peter von Cornelius, 1859

El rey Atila reconoce el valor de su enemigo Hagen, por lo que reprocha a Krimilda su muerte; su pesar es compartido por el caballero de la corte de Gunther, Hildebrand, quien horrorizado ante el asesinato de los burgundios, decide vengar a Hagen y asesina a Krimilda.

De esta manera, la mitología germana deja en suspenso el paradero del tesoro de los nibelungos, el cual se supone sigue en algún lugar del Rhin.

Por: Bianca Pamela Ramírez Rivera.

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Bibliografía sugerida

·  Pérez García, Jesús, El antibelismo en el Cantar de los Nibelungos , Universidad de Valladolid, España, 2000.

·  Paige, Raymond Ian (comp.), Mitos Nórdicos, Madrid, Akal, 1991.

·  Bernárdez, Enrique, Los Mitos Germánicos, Madrid, Alianza, 2002.


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