Universidad Nacional Autónoma de México.
"El Cantar de los Nibelungos fue compuesto en una época en la que el occidente europeo conoció una fuerte expansión demográfica, económica, cultural, científica. Ese período, que se inició hacia el año 1000 y se prolongó hasta el siglo XIII, es conocido como la Plena Edad Media (‘Hochmittelalter’). En él se multiplicaron las iniciativas para contener la violencia colectiva, o, al menos, para redirigirla hacia el exterior. El objetivo era asegurar una situación de estabilidad que no amenazara el progreso. De ese espíritu parece estar imbuido el Cantar de los Nibelungos, redactado, además, en un contexto de guerra civil por la sucesión al trono imperial, en el que hay que suponer que la desolación anidaría en más de uno. En un contexto que daría sentido a esa sentencia final de que, como siempre, el amor se torna en sufrimiento".
=Jesús Pérez García=
Mito e Historia
La historia se adapta al modelo mítico y no al revés; los hechos reales son materia prima para la elaboración de mitos y el fundamento histórico es reelaborado para apoyar una imagen del mundo específica y adoptada a una cosmovisión en particular. Los cambios en la apreciación de los mitos se suscitan, por lo general, como una consecuencia del choque de dos o más cosmovisiones de diferentes valores y que se cuestionan entre sí. En el caso del Cantar de los Nibelungos se puede observar un cambio de esta índole en el momento en que las tribus germánicas son convertidas al cristianismo. | ![]()
Krimilda llora el cadáver de Sigfrido.
Johann Heinrich Füssli, |
Resulta poco más que complicado seguir el rastro de un mito de tradición oral, el cual ve la luz en papel entre los años 1180 y 1210 (un marco temporal relativamente poco extenso para su datación). Sin embargo, podemos establecer paralelismos entre los personajes míticos del Cantar y la realidad histórica de los siglos V, VI y VII, pues como dijimos antes: El cantar de los Nibelungos, "plantea numerosos interrogantes de difícil solución, particularmente lo referente a la historicidad y apego a la realidad de sus personajes".
El empate de estas propuestas tan diferentes resulta muy interesante. Por un lado, las personas que estaban familiarizadas con los antiguos relatos no podían ser decepcionadas con cambios demasiado bruscos pues hubiera puesto en duda la categoría de verdad a la que aspiraba la nueva versión. Por otro, el cristianismo y el amor cortés exigían que las normas fundamentales de su visión fuesen respetadas.
Por todo lo anteriormente mencionado, los principales personajes del Canto, no son individuos de carne y hueso, (aunque históricamente y como veremos a continuación; Etzel o Atila, Kriemhild y Brunhild, si existieron), sólo juegan un rol simbólico dentro de la narrativa que enmarca un pensamiento ‘nórdico-cristianizado’.
![]() Krimilda sueña con el halcón by Heinrich Schwemminger |
Kriemhild (Krimilda). El personaje principal de la historia, como vimos anteriormente, es Kriemhild, perteneciente al mundo de los burgundios. Con ella comienza y termina el relato. En ella se observa cómo se busca adaptar un modelo anteriormente existente a la propuesta moral cristiana. La virtud máxima de esta mujer es su fidelidad, la cual se le premia con el ‘cielo’ y opta por la máxima principal de los cristianos que es el amor. Así lo menciona el Apóstol Pablo: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”. El amor que iguala a Dios y, por lo tanto, todo lo que se hace en nombre del amor tiene recompensas redentoras. Sin embargo, Kriemhild parece tener un origen histórico, muy distante al narrado en el Cantar de los Nibelungos. Fue la cuarta esposa de Atila, rey de los hunos, era llamada Ildico (Hildiko) y nació aproximadamente entre el 400 y 430 d.C. en lo que hoy es Rumania, y es a ella a quien se le atribuye el asesinato de Atila, en la historia no oficial.
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Etzel (Atila). Atila, fue rey de los hunos, banda de nómadas guerreros de origen asiático. Sucedió a Rúa en el 434 d.C. y gobernó hasta el 442 d.C junto con su hermano Bleda, a quien él mismo asesinó. Una vez solo, unificó a todas las tribus de bárbaros diseminadas por Europa y Asia. Después de derrotar al emperador de Oriente Teodosio II, se dirigió a Occidente y conquistó la Galia. Sin embargo, su avance sobre el mundo civilizado fue detenido en la “Batalla de los Campos Cataláunicos” por el general romano Aecio, por Teodorico, rey de los visigodos y por Meroveo, rey de los francos. Como venganza por la derrota sufrida, saqueó Padua, Verona y otras ciudades. Posteriormente, el papa León I, lo convenció de que no atacara la ciudad de Roma y regreso a Hungría, donde murió súbitamente. Sin embargo, en la obra, Atila el terrible, el atroz y cruel guerrero que asolaba el lugar por donde pasaba y su pueblo de barbaros, los hunos, son presentados con simpatía. Como seres pacíficos y justos que respetan y cumplen los usos y normas caballerescas. Atila se convierte en una marioneta, reconoce su inutilidad ante la impotencia del asesinato de su único hijo y heredero, y como todo buen caballero, llora a su muerto y a sus guerreros caídos en combate. Atila es aquí un valeroso héroe germánico, cristiano, que acepta su destrucción con resignación.
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![]() Retrato de Atila (406-453), rey de los hunos, durante la invasión de Italia, el año 402 |
Brunhilde (Brunilda).
Históricamente hablando, Brunhilde en realidad era una princesa visigoda, nacida en Toledo, hija del rey Atanagildo, por tanto arriana, que se casó con el rey merovingio Sigeberto I de Austrasia (que incluye el oriente de la actual Francia, Suiza, Bélgica, Holanda y el oeste de Alemania incluyendo la franconia y Baviera), esta alianza le venía bien a ambos reinos, ya que dividía los esfuerzos combativos de los otros dos reinos merovingios, Neustria (fronteriza con Hispania y con Austrasia) y Burgundia. Brunhilde tuvo que convertirse al catolicismo, ya que los reinos francos habían abandonado el arrianismo hace tiempo.
![]() Die Folterung von Brunhilde. by Philippoteaux and Girardet |
A la vez, la hermana de Brunhilde, Galswinta se casa con Chilperico I de Neustria, pero este tiene una amante, Fredegunda, que conspira hasta que consigue asesinar a Galswinta y casarse con el rey Chilperico. Brunhilde clama venganza, poniendo a su esposo Sigeberto en contra de su hermano Chilperico, empezando así una guerra fratricida. Esta guerra pasa por muchas étapas, incluyendo el asesinato de Sigeberto por Fredegunda, pero termina todo con la muerte de Fredegunda, se supone que asesinada por encargo de Brunhilde, y luego con la venganza del hijo de Fredegunda, que se cuenta hizo arrastrar a Brunhilde de unos caballos desbocados en el año 613 d.C. Por el contrario, la simbología que toma Brunhilde en El Cantar de los Nibelungos, en la antagónica de Kriemhild, (como Atila, no pertenece al mundo de los burgundios), es el de una reina de excesiva belleza y poderosa fuerza, la ultima encarnación de Walquirie, esta se entregara en matrimonio a aquel guerrero que sea capaz de derrotarla y matará sin piedad a aquel a quien derrote.
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El cantar, como la mayoría de la literatura épica, relaciona al mundo en que vivimos con una imagen ideal o utópica del mundo, imagina un mundo que se ha perdido, el cual debe triunfar sobre el mundo en que vivimos y así, vincular este mundo finito y vil con la esfera de lo eterno y sagrado.
Así, cualquier mito puede avalarse como verdadero siempre y cuando esté respaldado por la convicción de que lo relatado sea verdad, sin importar la precisión histórica (pues, en este caso, es lo que menos interesa). Si hablamos de un mito, sin creer que se trata de algo sagrado, lo degradamos a una superstición o a una mentira.
El Cantar de los Nibelungos no se refiere sólo a los textos medievales. Se inscribe en la tradición de las sagas nórdicas, tiene un vínculo con lo mítico-religioso, forma parte de una propuesta cristiana que se sabe vencedora y que, en el nombre de la evangelización, estuvo dispuesta a hacer compromisos y a llegar a acuerdos con las tradiciones culturales sobre las que se impuso y, por lo tanto, no puede interpretarse como un fenómeno puramente literario, pues presenta un contexto histórico y se sustenta en una verdad universal. Fungió, pues, no sólo como documento histórico sino también como obra literaria. “Historia y literatura se conjugaron para instaurar un mito que, a lo largo de doscientos años, apoyó la identidad alemana”.
Por: Keren'a Sarai Vázquez López
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Bibliografía sugerida
· Steenbock Schmidt, Monica. Tesis: Mito, Historia y Literatura: El fenomeno de los Nibelungos. FcFyL UNAM, México, D.F. 2002.
· Riquer i Permanyer, Borja de, Modernismo y Modernistas, Barcelona, Lunwerg, 2001
· Champigneulle, Enciclopedia del modernismo, Barcelona, Poligrafa, 1986.



